Congreso de hackers en Buenos Aires
Por Raquel Roberti





Pelos muy largos, teléfonos celulares, camperas negras de cuero, anteojos oscuros y remeras con todo tipo de inscripciones. Tal como un espejo que a veces muestra aquellas cosas que no se quieren ver, el Primer Congreso Internacional sobre Virus, Computer Underground y Hackers (esos atrevidos que vagan por los sistemas informáticos ajenos), puso en relieve la otra cara de la realidad argentina en computación, lo que se mueve en forma subterránea. Las presencias de Emmanuel Goldstein --gurú del hacking norteamericano y editor de la revista 2600 Hackers Quartely--, Mark Ludwig --autor de The Little Black Book of Computer Viruses y Computer Viruses, Artificial Life and Evolution-- y de Patrice Riemens --pionero hacker holandés--, fueron motivo y excusa para que los avanzados informáticos argentinos se reunieran, intercambiaran información y discutieran durante horas; poco en las conferencias y debates, mucho más en grupos de siete u ocho por los pasillos. Pero hubo dos momentos que convocaron el silencio y la atención de todos: la conferencia sobre virus y vida artificial de Mark Ludwig y la mesa con debate acerca de los hackers con Goldstein y Riemens como protagonistas excluyentes.
Si alguien esperaba enterarse, por medio de ésta, de los conocimientos secretos que permiten a los hackers introducirse en diversos sistemas o acceder fácilmente a una conexión con Internet, se quedó con las ganas. Tanto el norteamericano como el holandés se limitaron a dar un panorama del movimiento en cada país y de los cambios que se produjeron a raíz del dictado de leyes específicas para "delitos informáticos" que, en ambos casos, reprimen con altas multas y prisión el ingreso no autorizado a una computadora, aunque con un grado de vaguedad en las definiciones que todo se convierte en interpretable. Los que no se reprimieron fueron los hackers argentinos que, si bien optaron por no aparecer en público como tales, demostraron durante el tercer día lo que saben y pueden hacer: hackearon un teléfono público fuera de servicio para dejar un mensaje electrónico en el visor (ver recuadro). Fiel a los ideales iniciales del movimiento hacker, Goldstein sostuvo que "el miedo de todo tipo de gobierno, dictatorial o democrático, es que la gente tenga mucha información, por eso ahora se discuten en mi país futuras leyes sobre telefonía celular y el chip Clipper que serviría para encriptar los datos sobre la Internet pero que reservaría a los servicios secretos del gobierno la llave para desencriptarlos. El gobierno dice 'confíen en nosotros' y nosotros decimos 'de ninguna manera', por eso estamos estudiando la respuesta; la idea es que si el gobierno encripta, nosotros podemos hacerlo más". Riemens, por su lado, prefirió destacar el rol de la revista HackTic que, de herramienta de divulgación y comunicación entre los hackers de Holanda, devino en fuente proveedora de acceso popular a la Internet a muy bajo costo y subrayó su deseo de que algo similar ocurriera en la Argentina donde, sobre un total de 300 asistentes a la charla, sólo diez admitieron tener posibilidad de conexión con esa red, aunque no siempre de forma legal.
Mark Ludwig, con un perfil bastante académico, intentó hacer un resumen de su último trabajo sobre los virus en computación y la vida artificial y atribuyó la relación entre ambas cosas a los inicios de la investigación en los primeros años de los '80. "Los experimentos se desarrollan sobre una computadora, un simulador universal, aunque más que simular es tratar de hacer abstracción del concepto de la vida y reinventarla en la memoria de la computadora --explicó Ludwig--. Los virus son un ejemplo de vida artificial que se reproduce, otro es los autómatas celulares. Una de las grandes preguntas de los científicos es ¿está realmente vivo?. Hay una gran división en las opiniones al respecto. Aquéllos que describen la vida en términos de funciones --autoreproducción, comportamiento de emergente, metabolismo, adaptación a medio ambiente y hasta evolución-- pueden encuadrar a los virus informáticos como un organismo viviente, pero yo no comparto esa idea porque se pueden hacer muchas objeciones a esa línea de análisis", lo que realizó minuciosamente y punto a punto. Mark Ludwig afirmó que "el factor interesante en los virus actuales es que evolucionaron sin un pensamiento previo sobre autoreproducción, los que diseñaron DOS no tuvieron intención de permitir o evitar la existencia de virus, nadie pensó en eso a principios de los '80. Una buena medida para aprender acerca de la evolución dejando de lado los juegos y especulaciones, es mirar el entorno por defecto de los virus; eso limita el campo del investigador porque lo transforma de un dios creador del mundo en un científico que observa un mundo dado. Para eso los virus presentan una oportunidad única, nunca más en computación se creará algo sin tener en cuenta la posibilidad de autoreproducción".
El Congreso, organizado por la revista Virus Report, se desarrolló del viernes al domingo últimos y convocó a 300 personas promedio que, además de lo reseñado, observaron la demostración de una actividad naciente: captar con un teléfono celular una conversación entre dos sujetos que utilizan ese mismo canal de comunicación. También escucharon y debatieron sobre Escritura y BBS de Virus, con explicaciones técnicas de autores argentinos con alias como Azrael, Zarathustra, Lapidario y Drako, quienes en su mayoría sostuvieron que cuanto más dañino fuera el virus mejor, con argumentos tales como "alguien recuerda algo y aprende de esa situación sólo si le duele".




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